CONCEPTOS BÁSICOS

¿Qué es la imagen corporal?

La imagen corporal es la representación mental que nos hacemos de nuestra apariencia física y que creemos que tienen los demás de nosotros. Sería lógico pensar que la imagen que uno tiene de sí mismo debe ser igual a la apariencia real porque en definitiva el aspecto de uno es el que es. Pero esto no es tan sencillo: de hecho la imagen corporal de una persona puede ser muy distinta de su realidad objetiva.

Los «fallos» en la forma de percibirnos puede hacer que existe mucha discrepancia entre como somos físicamente y como creemos que somos. A veces esa discrepancia es tan grande que llegamos a distorsionar la realidad. Hablamos de distorsión cuando una persona sobreestima o subestima su cuerpo o alguna de sus partes. Lo cierto es que casi toda la población distorsiona si imagen corporal con distintos grados de intensidad, es decir, que exagerar determinados defectos de su aspecto o incluso de imaginar defectos que no existen. Hay miles de ejemplos: estar delgado y creer que se tiene sobre peso, exagerar el tamaño de la nariz, pensar que se es feo y no serlo, etc. El ejemplo más extremo de discrepancia ocurre en trastornos como la anorexia nerviosa, en donde una persona extremadamente delgada puede llega a creer está obesa. Por tanto una cosa es el cuerpo en sí y otra muy distinta la idea que tenemos de él, y a esto último es a lo que llamamos imagen corporal.

Estas discrepancias son fáciles de explicar: cada persona construye su propia imagen corporal a partir de lo que ve en el espejo por supuesto pero también en función de otros factores, como los pensamientos o creencias sobre sí misma, las emociones que experimenta con su cuerpo, la personalidad, las experiencias vividas, la educación recibida. Además la crea en un determinado contexto sociocultural y bajo la influencia de los ideales de belleza de la sociedad en la que vive. Todos estos factores convierten a la imagen corporal en un constructo muy complejo.



¿Qué es la insatisfacción corporal?

La imagen corporal, entendida como la representación mental del propio cuerpo, puede ser positiva o negativa. Es decir puede gustarnos como somos o no hacerlo. En general es frecuente estar disconforme con alguna parte del cuerpo, o con el cuerpo en su conjunto, pero esto no tiene porque ser un problema. Sin embargo, cuando esa disconformidad es tan intensa que causa sufrimiento psicológico o da lugar a comportamientos que atentan contra la salud física de la persona, esto constituye un problema psicológico que llamamos insatisfacción corporal.

Definido de forma más precisa, la insatisfacción corporal es el malestar que una persona experimenta sobre su cuerpo y que la lleva a menospreciarlo. La insatisfacción corporal se caracteriza por varias cosas. Por ejemplo produce alteraciones perceptuales, o distorsiones extremas de la imagen corporal: cuando estas son graves la persona puede llegar a deformar su realidad física hasta límites insospechados. La Insatisfacción corporal también se caracteriza por un discurso mental sobre el cuerpo muy peculiar plagado de pensamientos y opiniones críticas, insultantes y dañinas. Otra característica de este problema es carga de emociones negativas asociadas al cuerpo (tristeza, irá, rabia, vergüenza, frustración inseguridad, etc.) que es responsable de mucho sufrimiento psicológico. Por último otra característica de la insatisfacción corporal es la aparición de comportamientos poco saludables, como la restricción alimentaria, la práctica masiva de ejercicio físico, las conductas de evitación, etc.

La insatisfacción corporal es el principal desencadenante de trastornos tan graves como la anorexia y la bulimia nerviosas. Sin llegar a estos extremos, el malestar con el propio cuerpo es un problema muy extendido entre la población, sobre todo femenina. Tanto que se ha llegado a considerar como un fenómeno normativo entre las mujeres jóvenes. Cada vez afecta más a hombres y personas de cualquier edad lo que lo convierte en un problema de salud física y psicológica grave.



Consecuencias de la insatisfacción corporal

La Insatisfacción Corporal causa problemas de autoestima, depresión, ansiedad, dificultades en las relaciones sociales o en la actividad sexual, abuso de dietas de adelgazamiento extremas o poco saludables (sobre todo entre las mujeres), o del consumo de proteínas y esteroides para aumentar la masa muscular (sobre todo entre los hombres).

El malestar con el cuerpo a veces es el origen de otros problemas o trastornos psicológicos graves. Subestimar la importancia que supone la preocupación por la propia apariencia es error. La insatisfacción corporal es uno de los síntomas principales de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (es decir de la anorexia y bulimia nerviosas). Por eso es esperable que cuando una persona llega a la consulta de un psicólogo expresando malestar con su cuerpo, surja la sospecha de que pueda padecer anorexia o bulimia. Si la persona no presenta el resto de síntomas característicos de estos trastornos se les asignan otras etiquetas como trastornos de ansiedad o depresión o peor aún, se le quita importancia al problema de menospreciar la propia apariencia.

Sin embargo es frecuente que a las consultas clínicas lleguen personas (sobre todo mujeres) con cuadros de depresión, ansiedad, aislamiento social, baja autoestima o dificultad en las relaciones sociales, y que cuando se indaga un poco en el origen de esos síntomas todo se reduce a un problema de insatisfacción corporal. Sienten odio hacia su cuerpo, o y el menosprecio de su apariencia es tal que afecta a todas las facetas de su vida.

Por tanto, no deberíamos olvidar que el rechazo del cuerpo, además de ser el síntoma estrella en la anorexia y bulimia nerviosas, es un problema que padecen muchas mujeres, y que causa un deterioro psicológico que es similar al que provocan trastornos como la depresión. En una sociedad en la que apariencia física es tan importante, los profesionales de la salud mental deben concienciarse de la importancia de considerar la insatisfacción corporal como un problema complejo, y no como un mal secundario o poco relevante.

Algunas mujeres incluso se avergüenza de sufrir por su apariencia y no se atreven a reconocer el problema. Esto no debería ocurrir, muy al contrario en estos casos es necesario asumir que se tiene un problema psicológico complejo y buscar ayuda especializada.



Los ideales de belleza

Construimos nuestra imagen corporal bajo la influencia de los ideales de belleza de nuestro entorno socio-cultural. Tanto si nos adherimos a ellos como si nos revelamos en su contra, los cánones o prototipos de belleza juegan una papel decisivo en la valoración que hacemos de nuestra propia apariencia. El problema es que, vivimos en una sociedad que valora en exceso el aspecto físico y en la que se han impuesto unos ideales estéticos absurdamente exigentes. El prototipo de «cuerpo perfecto» está basado en la delgadez y en la proporcionalidad de las partes del cuerpo. Una muestra de ello son las clásicas medidas del cuerpo ideal de 90-60-90 cm. de busto, cintura y caderas respectivamente. El tipo de mujer que con más frecuencia aparecen en los medios de comunicación (modelos, presentadoras programas, shows y noticiarios, actrices de cine o televisión, etc.) tiene unas características determinadas: son delgadas, proporcionadas, estilizadas, jóvenes, blancas…

Esas imágenes que vemos en los medios a menudo han sido modificadas con programas informáticos. A pesar de eso y sabiendo que las características de esas mujeres son en realidad poco comunes, lo cierto es que la mayoría de la población en occidente ha internalizado ese ideal de belleza como el prototipo de mujer a imitar. Para ser guapa hay que ser así. Esto lleva a las mujeres a percibir que hay mucha diferencia entre ellas y ese ideal de belleza, y por tanto a sentirse insatisfechas con su aspecto físico.

Buena parte de la población femenina quiere parecerse a una minoría de mujeres. Lamentablemente aunque hay muchos tipos de cuerpos femeninos solo hay un único estándar de belleza y aspirar a ese ideal se puede convertir en una forma de esclavitud. Parecerse a las mujeres de los anuncios o el cine es tarea imposible para la mayoría de las mujeres y algunas sacrifican su salud física y mental en el intento.



Tratamiento de la Insatisfacción Corporal

Por suerte hoy en día hay técnicas efectivas para trabajar con todos los componentes de la Insatisfacción corporal, cuya eficacia ha sido demostrada mediante la investigación científica. Se puede reducir drásticamente el malestar con el propio cuerpo o eliminarlo y para conseguirlo es necesario trabajar desde varios puntos de vista.

La intervención psicológica incluye técnicas para trabajar con el componente perceptual de la insatisfacción corporal que tienen como objetivo que la persona sea consciente de las distorsiones que tiene de su imagen y aprenda a estimar correctamente su tamaño o volumen corporal. Otra parte de la intervención se centra en trabajar con el discurso mental sobre el propio cuerpo, con el objetivo de aprender a no dejarse llevar por los pensamientos que acuden a la mente. Otra procedimiento muy eficaz el de Terapia de exposición al espejo que se utilizar para reducir la carga de emociones negativas asociadas al cuerpo y que elimina drásticamente el sufrimiento psicológico.

Y por supuesto, cualquier intervención psicológica implica aprender a conscientes de que parte del problema con la imagen radica en aspirar a unos ideales de belleza engañosos e irrealistas. El objetivo en este caso es doble: por un lado que la persona desarrolle un espíritu crítico sobre la presión por el culto al cuerpo, y por otro que adquiera un concepto de belleza personal más amplio. En definitiva aprender que el atractivo no solo es una cuestión físico sino más bien de actitud. Se puede ser guapa de mil formas distintas…



Consejos para padres

Hay datos terribles que indican que hay niños pequeños de 8 y 9 años que sufren por su aspecto físico. Esto ha hecho saltar las alarmas sociales porque muestra que vivimos en una sociedad enferma y obsesionada por el culto al cuerpo en la que los niños aprenden muy pronto el valor de ser «ser atractivos» para los demás. Es además un dato peligroso porque la adolescencia es la etapa mas vulnerable para que los niños y sobre todo las niñas desarrollen posteriormente trastornos tan graves como anorexia y bulimia, o depresión.

Así qué sí eres padre o madre de algún niño o adolescente de entre 8 o 18 años de edad, puede que te preocupen estas cuestiones, sobre todo sí ya les has escuchado hacer comentarios sobre su cuerpo o el de los demás. De hecho, los padres deberían tener muy en cuenta en la educación de sus hijos la forma en que sus construyen su imagen corporal, porque de ello podría depender buena parte de sus felicidad o infelicidad posterior.

En este sentido, si tienes hijos sería bueno que supieras que hay varios factores que influyen decisivamente en el rechazo por el propio cuerpo en los niños. Por ejemplo, uno de ellos son las burlas recibidas por los compañeros y por los familiares. A veces no somos conscientes de que hacemos comentarios a los niños que parecen inocentes o simples bromas pero que les van minando la autoestima y contribuyen a que los niños creen una imagen corporal de ellos mismos negativa...comentarios como albondiguillas con patas, bola, gordo, vaca, ballena son muy dañinos y deberían controlarse mucho. A veces son los propios padres los que hacen esos comentarios (cariñosamente) sin ser conscientes de cómo pueda afectar a sus hijos.

Otro factor importante es la información que intercambian los propios niños y adolescentes sobre cuestiones relacionadas con el peso, la dieta o la imagen en general. En este sentido es importante hablar con ellos para conocer que tipo de información manejan sobre estas cuestiones, y si es necesario proporcionarles información correcta y apropiada.

Y por último otro factor decisivo es la influencia del entorno familiar. Por ejemplo, cuando los niños observan a los padres excesivamente preocupados por la dieta y la figura, o cuando los escuchan criticar el aspecto físico de las personas de su entorno, por que están muy gordas, o son feas, o no van a la moda...lo cierto es que eso influye en el valor que los niños dan a la propia apariencia física y a la de los demás. Como padres somos los primeros que deberíamos fomentar la visión de que todas las apariencias son igualmente válidas y evitar criticar o ridiculizar a las apariencias que se desvían de la normalidad o de los cánones establecidos.



Otras formas de insatisfacción corporal

Hay muchos motivos para sentir insatisfacción corporal: pasar por un tratamiento con quimioterapia que provoca la caída del pelo, perder o ganar peso por una enfermedad, sufrir amputación o cirugías drásticas, tener un accidente o un trauma que ha transformado o desfigurado la apariencia de la noche a la mañana, determinadas enfermedades dermatológicas…

El hecho es que los cambios bruscos en la apariencia como consecuencia de enfermedades, tratamientos médicos o accidentes pueden llegar a provocar problemas muy graves de insatisfacción corporal, estados de depresión o ansiedad, cambios de humor o aislamiento social.

No todas las personas están «preparadas» para afrontar esos cambios en la apariencia. Hay algunos factores que aumentan la vulnerabilidad a no aceptar la transformación física, como por ejemplo, ser una persona coqueta y muy preocupada por la apariencia externa, o tener problemas de insatisfacción con el cuerpo previos al cambio. Todo esto provocará que el impacto del cambio sea más negativo. Por su puesto, la personalidad o el apoyo social es también determinante.

Para aprender a superar y aceptar la transformación en la apariencia debido a enfermedades o accidentes, a veces es necesario pedir ayuda psicológica, para por ejemplo tomar conciencia de que la transformación no hace parecer a la persona tan desagradable como ella cree. Otras veces puede ser necesario trabajar con la tristeza, la rabia o la frustración que causa la nueva Imagen Corporal, o sencillamente aprender a vivir con una nueva apariencia.